De cómo llegué a John Grisham

Patricia, mi esposa, es fanática del sitcom The Big Bang Theory —bueno, quizá yo también lo sea un poco—. Hace poco estuvimos viendo un episodio de la ¿tercera temporada?, en el que Raj y Howard se van a un emporio de tipos emos con la intención de gilear, tratando de ocultar lo nerd que son. La cosa es que Raj al final salió confesando su gusto por los libros de John Grisham.

No es que piense que los gustos de Raj sean dignos de ser tomados en consideración, pero debo admitir que esta mención me provocó curiosidad. Y más el hecho de que de cuando en cuando leo el nombre en las librerías, me fui raudo al todopoderoso Google. Luego de las reseñas de rigor —incluyendo Wikipedia y Lecturalia— me dije que conseguiría algo de Grisham para ver qué tal. Parada obligada en Quilca, donde, entre decenas de títulos del autor, me hice de El rey de los pleitos.

¿Cómo decirlo? Aún no termino de leerlo, pero ya voy en las últimas treinta páginas, así que creo que ya tengo una visión autorizada del libro. Es una lectura interesante, capaz de mantenerte en expectativa; es fluida y uno puede fácilmente llegar al final con avidez y sin aburrimiento. En lo que a sentimientos de refiere, el libro ha sido capaz de hacerme sentir asqueado por el dinero, por culpa del protagonista Clay Carter; así que es un punto para Grisham. Siempre he pensado que si mientras uno lee un libro empieza a sentir cosas semejantes a la trama, significa que el autor ha anotado un golazo. Y si este sentimiento puede extenderse a través de los días, semanas y meses el autor es un campeón de Liga.

¿Críticas? Varias. La primera es que si lo que buscas es un libro cuya prosa te deje estupefacto, este no es tu libro. Pasa. Da lo mismo —y sigo hablando de la prosa— leer Harry Potter que El rey de los pleitos. ¿La trama? Bien dije, interesante. Se deja leer, aunque quizá a alguien le resulte pesado por el argot legal, pero la ilación no se pierde nunca. Pero ahí no más: desenlaces previsibles, exageraciones obvias, mudas infantiles. Sin embargo, esto es compensado con el interés de llegar al final, por lo tanto, el libro cumple su cometido: entretener.

Soy un recién iniciado en lo a Grisham respecta. Quisiera que el siguiente libro sea mejor que este, aunque, después de leer a Vargas Llosa hasta la saciedad, dudo que algo me impresione tanto. De todas maneras, si alguien me recomienda algún título de Grisham será muy tomado en cuenta.

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2 comentarios

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2 Respuestas a De cómo llegué a John Grisham

  1. pablo bogart

    lee tiempo de matar tiene un final precioso, y con “el jurado” te partes de risa a veces. el proyecto williamson te askea por el mal trato al inocente. causa justa nos enseña como hombres roban las migajas a los mas pobres. Camara de gas sobre el kkk y la sentencia de muerte.El socio sobre como usando bien la ley y la moralidad el culpable `puede parecer inocente ! yo tengo 21 libros de grusham ebn casa y pienso leerlos todos. pero no recomiendo ni ekl profesional ni la granja . no son de leyes ni nada parecido

  2. Asu, maestro, es usted un especialista en Grisham. Comenzaré con “Tiempo de matar”, a recomendación suya. Gracias.

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