De atrás para adelante
Uno de los personajes literarios que han quedado en mi mente es Tertuliano Máximo Afonso, aquel introvertido profesor de Historia quien, al encontrar a un tipo idéntico a él, sufre un severo problema de identidad; protagonista principal de El hombre duplicado. Tertuliano es un personaje entrañable, pues en su comportamiento se encuentran muchas de esas actitudes que discurren dentro de los límites de nuestro interior, es decir, leer el desenvolvimiento de la mente de Tertuliano es descubrir que nuestro interior muchas veces tiene el mismo comportamiento. Éste es un logro al que Saramago ya nos tiene acostumbrados.
Uno de los razonamientos de Tertuliano es el que le da el título a esta entrada. Como lo mencioné, Tertuliano es profesor de Historia. Es un buen profesor, por la misma razón por la que posee una desarrollada capacidad de análisis. Es, precisamente, uno de estos esmerados análisis lo que le llevó a proponer, en repetidas ocasiones, según menciona el narrador, que el curso de Historia debería enseñarse de atrás para adelante, es decir, comenzar por los temas más actuales para luego ir desarrollando, poco a poco, los acontecimientos más anteriores. Por causa de esta ingeniosa metodología, propuesta en la reunión de profesores y bajo la presidencia del Director, Tertuliano era motivo de burlas ocultadas sin esmero de parte de los demás colegas. Sin embargo, y aunque inicialmente no era de su agrado, el Director le pidió que sustentara su metodología y que se la presentara para que pudiera ser propuesta a las autoridades pertinentes.
Al final, Tertuliano nunca pudo saber si su propuesta sería el inicio de una reforma educativa radical o no, ya que nunca presentó tal propuesta. La razón: tiene que leer El hombre duplicado.
Mientras leía esta ocurrencia de Tertuliano, y cabe señalar que no es el tema principal de la novela, mas sí es una situación que resalta las características del profesor de Historia, decía que mientras leía la propuesta esta pensaba que es una excelente idea para quien, como yo, se inicia en la lectura sistemática y ordenada de obras literarias. Así, por ejemplo, debería comenzar leyendo a mis contemporáneos, para luego descubrir las influencias de éstos, quienes serán los siguientes en la cola de lectura; así hasta los clásicos. Seguramente usted coincidirá conmigo en afirmar que puede ser muy tedioso, para el lector no entrenado, tener que comenzar a leer a los clásicos, abrumado por la necesidad, y placer, de leer a los contemporáneos, o los del Boom, o los del Siglo de Oro, o a los victorianos, etc.
Bueno, sea efectivo o no, es el método que estoy siguiendo, y no me quejo. Me satisface poder discernir las influencias de los escritores, y darme cuenta de sus propios aportes narrativos, estilísticos, temporales, etc.
Gracias, Tertuliano. A usted también, Sr. Saramago.
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Hola Gonzalo. Oye, gracias por el chequin al blog del Náufrago. Yo recién estoy entrando a esta onda de los blogs y me ubico apenas. Igual te agradezco por la atención prestada, me da polenta, por decirlo. je! Prometo visitar tu blog mas seguido que lo veo muy bien llevado, tenme al tanto.
Abrazos y gracias, loco!
Sergio.
pd: desde luego, este post no lo tienes que publicarlo, pero era la única manera de enviarte un msje. Mao pa arriba!!!
Sergio Llerena
Jueves, Enero 8, 2009 a 12:01 pm
Gracias. De todas formas lo publico porque necesito un poco de autobombo. Je. Y sí, siempre leo tu blog. Debe ser harto interesante estar en país primermundista y pensar como peruano. Son muy divertidos tus monólogos internos. Aunque no le encontré mucha conexión entre tu última entrada y la penúltima, pensé que escribirías más acerca de tu chamba en la pizzería. Pero, bueno, al fin y al cabo, es tu blog y tú escribes lo que te plazca. Palmas, Sergio.
Chalo
Jueves, Enero 8, 2009 a 02:01 pm