GONZALO ESCRIBE.

letras. escritos. fragmentos.

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Cómo no leer a Julio Ramón Ribeyro y no llenarse de sensibilidad. Imposible. La sensibilidad y la prosa de Ribeyro son complementos. O también, cómo no leer a Mario Vargas Llosa y no sentir admiración ante una mente tan brillante como la suya. O quizá también, cómo no leer a Alfredo Bryce Echenique y no sonreír ante su humor fino y certero que aligeran las tragedias. O cómo no leer a César Vallejo y no rendirse ante esa combinación perfecta de arte y sentimiento.

En resumen, cómo no ser peruano y no ser feliz.

Escrito por gonmipaa

Viernes, Noviembre 21, 2008 a 03:11 pm

Una respuesta

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  1. Coincido con los cuatro; pero en este orden inamovible (al menos por hoy): primerísimamente y de lejos, Vallejo, el máximo poeta de la historia, el supremo poeta de la humanidad, y también grande en prosa, maestro; luego, Ribeyro, cuentista inolvidable, prosista como ninguno; en tercer lugar, Vargas Llosa, gran narrador, y por último, Bryce, sarcasmo a flor de piel. No obstante, te añadiría: cómo no leer a César Calvo, cómo no leer a Javier Heraud, cómo no leer a Luis Hernández, el tridente perfecto de la generación del ‘60, poesía pura, comprometida e innovadora. O cómo no leer a José María Arguedas y no identificarse con nuestro pasado con ingrediente en quechua. O cómo no leer a José María Eguren y no imaginar un mundo simbolizado. O cómo no leer a Manuel Scorza y no reaccionar ante la injusticia en clave de realismo mágico. O, en suma, cómo no leer Trilce, Cuentos de circunstancias, La tía Julia y el Escribidor, Un mundo para Julius, Poemas bajo tierra, El río, Vox Horrísona, Los ríos profundos, Simbólicas y Redoble por Rancas y no sentir admiración por las letras peruanas y su enorme trascendencia cultural. O, simplemente, cómo no sentirla; o, simplemente, cómo no sentir.

    Marco Bartra

    Jueves, Febrero 26, 2009 a 12:02 am


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