Sobre la responsabilidad de ser padre

Padres, si queréis que vuestros hijos sean instruidos en los principios del evangelio, si queréis que amen la verdad y la entiendan, si deseáis que os obedezcan y se unan a vosotros, ¡amadlos!; mostradles que los amáis con toda palabra o acto relacionado con ellos. Por vuestro propio bien, por el amor que debe existir entre vosotros y vuestros hijos, pese a lo rebelde que sea o se porte mal éste o aquél, cuando les habléis, no lo hagáis con ira; no lo hagáis ásperamente con un espíritu condenador. Habladles con bondad; sometedlos y llorad con ellos si es necesario, y de ser posible, procurad que viertan lágrimas con vosotros. Suavizad sus corazones; procurad que se enternezcan hacia vosotros. No empleéis el látigo ni la violencia, más bien… razonad; tratadlos con la razón, con la persuasión y con amor sincero… Pero procurad que sientan lo que vosotros sentís, que tengan interés en las cosas en que vosotros estáis interesados, que amen el evangelio como vosotros lo amáis, que se amen el uno al otro como vosotros los amáis y que amen a sus padres como éstos aman a sus hijos. No hay otra manera de hacerlo.

—Joseph F. Smith, Doctrina del Evangelio.

Comencé con esta cita porque encierra todo lo que quiero escribir en este post. Últimamente, Patricia y yo pasamos por momentos en los que no sabemos cómo enseñar correctamente a nuestra pequeña Lía a ser una buena niña. Quizá alguno podría decir que aún es muy pequeñita; o que este asunto aún no debería preocuparnos tanto; sin embargo, la preocupación sigue latente.

Las palabras del presidente Smith han caído como lluvia en verano seco. Como base doctrinal, podría resaltar los principios que se mencionan en Doctrina y Convenios 121:41-44: persuasión, longanimidad, benignidad, mansedumbre, amor sincero, bondad, conocimiento puro, &. La labor de criar un hijo es ardua y larga, pero es trascendental; pues, se están poniendo los cimientos de generaciones.

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Por todas las generaciones

El capítulo 58 del libro de Isaías siempre he sido uno de mis favoritos. Este capítulo trata principalmente sobre el verdadero ayuno y sobre el día de reposo. El versículo 12 —que no trata exactamente sobre ayuno o día de reposo— contiene una frase que desde que la leí me dejó impresionado:

Los cimientos de generación en generación levantarás.

A menudo me he puesto a pensar qué querrá decir este pasaje exactamente. Al margen del tema del ayuno, que es el tema principal del capítulo, me impresiona saber que tengo la capacidad de levantar cimientos de generación en generación. Cabe mencionar que desde que mi hija Lía nació, este tema ha cobrado mucho más interés en mí, pues la generación ya se está haciendo tangible… y con el nuevo hijo —o hija— que Patricia y yo estamos esperando aún más.

La Liahona de este mes contiene un artículo precioso que, nuevamente, me ha hecho pensar en este tema. Dicho artículo se llama “Dos pioneros a dos siglos de distancia” y puede ser leído desde aquí. Este artículo es narrado por una joven santo de los últimos días de Taiwán, y cuenta las peripecias que tuvo que pasar para abrazar la fe en Cristo; paralelamente, se narra la historia de un pionero escocés, quien, paradójicamente, está enlazado a través de las generaciones con la joven taiwanesa.

El artículo es muy inspirador. Nuevamente me ha hecho pensar cuán importante es la labor que tenemos mi esposa y yo sobre nuestras generaciones. El mayor legado que puedo dejar a mis generaciones es una fe arraigada en Cristo; es lo más grande que puedo dejarles. Pero qué complicado se hace a veces. Uno es tan negligente que deja pasar el tiempo y no hace nada que sea positivamente perdurable. Pasamos por alto que son los pequeños detalles que, sumados en retrospectiva, harán la diferencia. Si no somos nosotros los padres quienes influyan más en la vida de los hijos, entonces otros serán quienes lo hagan; y los resultados no siempre serán los deseados.

Escribo esto porque me preocupa las generaciones que vendrán después de mí. Y lo escribo públicamente porque también me preocupa, querido lector, las generaciones que vendrán después de usted. ¡Nuestras generaciones vivirán juntas! Y yo deseo que mis generaciones tengan influencias positivas además de las de sus padres. Pensemos, usted y yo, querido lector, qué estamos haciendo con los nuestros; qué estamos haciendo con nuestras vidas, pues, no podemos influenciar positivamente a nadie si nosotros no vivimos de manera correcta.

Al margen de que yo sea mormón y usted no, tenemos que hacer lo mejor que podamos con nuestros hijos: educación, respeto, valores, esfuerzo, etc. Estas cosas se necesitan con urgencia. Si no hacemos un frente unido, lamentablemente, nuestras generaciones serán vulnerables. Y si usted también es mormón, querido colega, entonces recordemos que el Señor nos hará rendir cuentas de que lo que hagamos o dejemos de hacer. Bien dijo David O. McKay, noveno Presidente de la Iglesia:

Ningún éxito en la vida justifica el fracaso en la familia.

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Encuentra la paz, Amy Winehouse

La  noticia de la muerte de Amy Winehouse me entristeció mucho. Lo leí apenas Reuters lo publicó en su cuenta de Twitter, y, como no tenía aún ningún link, pensé que se trataba de un error. ¿Cómo iba a ser posible? Era muy sabido que Amy tenía problemas de depresión, drogadicción y trastornos alimenticios, así que no sería raro que haya muerto de una sobredosis; pero hasta hoy aún no hay una razón concluyente. Al parecer Amy fue de esas personas que nunca pudo hallar la paz.

 Una voz perfecta, unos graves impresionante y un ritmo único. Solo necesitó una par de discos —Frank y Back To Black— y de ahí a la inmortalidad. En lo personal, la música de Amy Winehouse fue uno de mis más felices descubrimientos gracias al internet. Una música que nunca pasará de moda. Una personalidad imponente que quedará para siempre en mi memoria, imposible de disociar de ese peinado estrafalario y esas poses febriles. A ella le perdono todo; a esa voz no se le puede culpar de nada.

Encuentra la paz, querida Amy.

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Plan misional del barrio 2011 (via Barrio San Luis)

Plan misional del barrio 2011 El Manual 2: Administración de la Iglesia, en el capítulo dedicado a la Obra de salvación del barrio, apartado 5.1.8, dice lo siguiente respecto al plan misional que toda unidad debe tener: Bajo la dirección del obispo, el consejo de barrio elabora un plan misional de barrio. El plan debe ser breve y sencillo; debe incluir metas y actividades específicas para ayudar a los miembros del sacerdocio y de las organizaciones auxiliares del barrio a par … Read More

via Barrio San Luis

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La vida feliz

Hoy hay noche solitaria. Últimamente casi todos los martes son así, pero aún no termino de acostumbrarme. Por eso te recuerdo tanto, nena, porque me haces harta falta. Y como me haces harta falta, me es necesario recordar los momentos más felices que hemos pasado —y que no son pocos—, con nuestra canción de fondo.

 

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